sábado, 28 de julio de 2012

El más antiguo lienzo




Es de aquellas que no se abren fácilmente, hay que insistir y empujarlas como si les gustara ser maltratadas, con el paso del tiempo te astillan si las golpeas despacio, no tiene vida…  sus colores no han podido con la lluvia, la forma perfecta se fue hace mucho.
¿Que patada tan mas insensible ah llegado a abrirla? ¿Quien ah logrado entrar para quedarse impávido? Y no respirar, casi llorar…
Ver la nube de polvo a contraluz disipándose poco a poco… los muebles  empolvados,  los focos rotos, mira ahí hay una fotografía mejor no averiguar de quien, el antiguo sillón rojo donde esta desnuda y recostada boca abajo con el brazo colgando, tiene los ojos abiertos pero no quiere ver nada, la botella de vino derramándose haciendo el leve sonido de la vida que se escapa, a la izquierda una ventana sucia no importa a donde va a dar: nadie quiere ver, la chimenea que nunca se uso, el pez que nunca se alimentó,  ahí en el centro viendo como todo se pudre, ¿que esta oscureciendo su agua o todo el escenario? .
Todo es sepia, la poca luz que entra solo permite iluminar lo mas terrible, lo que menos se quiere ver, el rayo mas claro cayendo sobre su espalda, sus piernas, sus cabellos ese hermoso cuerpo inerte que no pide ayuda, que forma parte del inmobiliario que nadie considera llevarse, no se ah percatado que alguien ah destrozado la puerta y quien destrozo la puerta no sabe que es el único que necesita ayuda.
¿Porque entras en la penumbra habiendo tanta luz? ¿Porque astillas tus manos cuando pudiste acariciar flores?
Entra y encuentra todo esto, huele a humedad, a flores marchitas y madera, también huele a piel suave, piel fresca, porque si es lo único hermoso nadie la saca, con sus manos astilladas la abraza, la voltea, se la come a besos y le hace el amor, rompiendo una pata del mueble, sangrando sus labios, creando una espesa nube de polvo sobre el y ella entra mas luz, el pez comienza a dar vueltas en su pequeño frasco removiendo su mísera agua, ni eso es suyo.
Cuando creyó haberla poseído  quiso arrancarla del sillón pero su piel se ah  adherido  a la tela, sus cabellos se enredaron en la cabecera, sus ojos se aferraron al lugar y su corazón late mas despacio mientras mas la arranca del viejo mueble, el, insistente y desesperándose comienza a sollozar y sentir arder sus manos, sangran, sangran y se rinde.
Al fondo del lugar, algo que no había visto destella… Un espejo limpio que junto con ella era lo único hermoso de allí, siempre es inevitable ver tu reflejo pero ojalá se hubiera abstenido, se había hecho como la casa, partes de su rostro eran de madera vieja, sus cabellos eran grises, ni si quiera blancos, había pocos dientes, comenzó a derramarse vinagre se sus  negros y arrugados ojos, solo podía sollozar mientras con sus secas manos acariciaba su rasposo rostro se movia y rechinaba como un viejo e infeliz fauno, ella seguía tan hermosa y la casa se empezaba a derrumbar, se desabotono la camisa y su cuerpo había cambiado…Una chapa inservible, una puerta astillada, los colores se cayeron a causa del vinagre cayendo, no era del todo cuadrada y estaba incrustada donde debía ir su corazón donde debía haber guardado a una mujer que quisiera irse de allí, donde su vida debería correr, por el hueco del objeto no  se percibía nada, ni sangre. El susto lo devoro y mas al ver que la mujer se deshacía con la débil corriente de aire, seguía viendo hacia la nada, sus glúteos bellos se hacían polvo al igual que sus cabellos, todo estaba despareciendo tan plácidamente…el agua del pez se evaporaba el cristal del portarretratos cuarteándose era lo único que se escuchaba hasta que reventó ha quedado solo el sillón.
Arboles y mas arboles escondiendo el lugar que nadie quiere encontrar, creando caminos y cubriendo la luz para qe nadie se acerque, todo es naturaleza muerta cuando te empiezas a acercar… hasta que alguien llega. En medio de tantos arboles esta la casa si consigues abrir esa puerta estará  aquel anciano, con vinagre escurriendo de sus ojos, poco humano y con una chapa inservible a la izquierda de su pecho.
Puede que nadie entre por ser un lugar lúgubre y viejo pero aseguro que puedes llegar y admirar la belleza escondida de aquel lugar, no intentes llevarte nada o quedaras  impregnado en aquel lienzo antiguo y perderás la edad, perderás  tu esencia y nadie querrá entrar.
Hay quienes jamás se quieren ir.


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